In Felicidad, Meditación

 

¿Sabías que la meditación y el dolor tienen mucho que ver?

 

Cuanto más tardas en aceptar una situación más te va a costar sanarte.

Es lo que me ha pasado a mi este último mes.

He pasado por una situación complicada con dolores y me he sentido desbordada.

Si me sigues desde hace tiempo habrás notado que he dejado de publicar en el Blog y también he dejado de hacer los directos de los jueves por Instagram y Facebook.

 

En este post quiero compartir contigo como he llevado esta situación.

No era una enfermedad grave.

Ha sido un tiempo de dolor intenso y incomodidad que me vino después de varias intervenciones en mis dientes.

 

Lo voy a resumir.

Te voy a ahorrar los detalles médicos.

Porque así puedes usar mi manera de hacer o algunas pinceladas cuando te veas en una situación similar.

Mi proceso fue el siguiente:

  • 5 sesiones en el dentista con sus respectivas anestesias.
  • Recuperación a buen ritmo.
  • A los pocos días aparecieron llagas en el paladar y garganta tremendas

 

Lo llevaba más o menos bien, pero los dolores y la incomodidad empezaron a agobiarme.

Me impedían hablar y tragar.

Me alimenté a base de batidos y purés, cuando lo hacía.

 

Estás fueron mis reacciones:

  1. Confianza en que el dolor y la molestia pasarán.
  2. Optimismo en que podré seguir con mi vida a pesar del dolor.
  3. Enfado cuando me doy cuenta  que debo bajar mucho el ritmo.
  4. Más enfado porque el dolor va en aumento a pesar de todo.

 

Tomo conciencia y la cosa empieza a cambiar (el dolor sigue ahí) pero tengo otra actitud:

  1. Soltar y confiar sin apego al resultado.
  2. Dejar de hacer.
  3. Tomar decisiones.

 

Enfadarse es una emoción legítima.

Las cosas no estaban saliendo como yo esperaba.

Sabía que tenía que “tirar de mis recursos” que debía usar toda mi experiencia en mejorar la situación y sobre todo en aceptarla.

Ahora te voy a contar cómo lo hice para pasar del enfado a la aceptación.

Usé mis recursos y los comparto aquí contigo por si estás en procesos de dolor o enfermedad.

 

  • Meditar todos los días por las mañanas con el objetivo de “calmar la rabia que me ocasiona el  dolor”
  • Dibujar cuando me apeteciera.
  • Dormir cuando me lo pidiera el cuerpo.
  • Contar a mis amiguis íntimas como me sentía.

 

Algo estaba fallando.

Todo mi arsenal de experiencias no funcionaba.

Pasaban los días y mi actitud no mejoraba.

A pesar de hacer lo que yo recomiendo a todo el mundo que es “escuchar al cuerpo”, seguía “enfadada” y no aceptaba la situación.

 

Tomé la primera decisión.

Pedí ayuda a una profesional que me ayudara a ver más allá del dolor. Su visita fue reveladora.

 

Te lo cuento

Yo no comprendía cómo podía ser que no consiguiera aceptar la situación si confiaba y mi actitud era positiva.

Su respuesta me dejó pasmada:

 

Marta,

Está muy bien tener buena actitud y confianza en el proceso de sanación.

Pero lo estás haciendo desde tu mente, desde tu parte más racional.

Tus células tienen su propia manera de “vivir el estrés y el dolor”

Tu cuerpo ha sufrido un “trauma” y se asustó mucho.

Tus tejidos necesitan algo más que pensar en positivo y tener confianza.

Necesitan que les hagas caso y les dediques tiempo y cariño.

 

Una nueva manera de ver las cosas acababa de entrar por la ventana de mi cabeza y me encantó.

Claro que la cosa estaba estancada.

Me empeñaba en aceptar la situación sin tomar en cuenta las verdaderas protagonistas de la historia: mis células y mis tejidos.

Cambié mis meditaciones y mis rituales de agradecer.

 


Mi meditación de agradecimiento ahora es:

 

Meditación y dolor

Gracias a todas las células y tejidos por estar y por acompañarme siempre.

Se que habeis sufrido un montón con las intervenciones del dentista.

Me hago cargo.

Ahora vamos a recuperarnos juntas. Yo estoy con vosotras en todo momento.

 

Agradecer a cada célula y tejido de mi boca todo lo que hacen por mi es mi mantra.

Todos los días de mi vida han estado ahí sabiendo lo que tienen que hacer en cada momento de mil maravillas.

Sin rechistar.

Y ahora sufren, luchan para regenerarse y que todo vuelva a su estado en equilibrio.

 

También incorporé una visualización específica para la ocasión.

La hacía todos los días sin fallar.

 

Mi ejercicio de visualización para acelerar mi sanación es:

 

meditación y dolor visualización

  1. Agradecer su trabajo diario para que todo mi cuerpo me funcione en equilibrio.
  2. Respirar de manera natural por la nariz.
  3. Conectar conmigo y con el momento presente

La visualización es más o menos como te cuento a continuación:

  • Veo partículas de luz que se depositan en mi lengua, mi paladar y cada diente y muela.
  • Cada respiración es una suave tela de seda que roza todos los rincones de mi boca y garganta.
  • Así estoy 15 minutos por la mañana y otros tantos a medio día.
  • Y por la noche, agradezco todo los que están haciendo por mi.

 

 

He de confesarte que el cambio ha sido espectacular.

Me siento más aliviada.

El soltar ahora tiene sentido.

Se ha ido el enfado por completo.

 

 

Conclusión para la meditación y dolor.

 

Es legítimo que aparezcan emociones del tipo enfado y rabia

Para disuadir este tipo de emociones, debes sentirlas, no esconderlas.

Tampoco debes vivir en el enfado todo el rato. Esto no resuelve nada.

Confiar en tu proceso de sanación y soltar el control te ayudará.

Ten en cuenta a las verdaderas protagonistas de la historia: tus células.

Prestarles  la atención que se merecen es la mejor medicina.

Compartir tus emociones y estado de ánimo con tus amiguis.

Celebrar cada avance y mejoría.

 

Estos son los ejercicios de meditación para aceptar el dolor que me han funcionado:

 

  • Meditación y dolor. Para calmar el enfado al sentir dolor.
  • Agradecer y dolor. Agradezco a cada célula su trabajo por mantener mi equilibrio.
  • Visualización para el dolor. Para ayudar en el proceso de regeneración de las células.

 

Deseo que te ayuden estos ejercicios.

Y si estás pasando por momentos complicados de salud, dedícales a tus células toda la atención y el amor que se merecen.

Ellas son las verdaderas protagonistas de la historia.

 


Si quieres compartir tu experiencia con todos, hazlo con libertad en el apartado que tienes más abajo.

¿Cómo haces para lidiar con los dolores cuando estás mala?

¿Has probado algún otro ejercicio?

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Comments
  • Thania
    Responder

    El cuerpo trabaja todos los días para mantenernos en buen estado de equilibrio. Cuándo algo va mal y nos causa tanto dolor o fatiga es porque lleva recorrido largas carreteras. Lidiando con algo que no va bien. Está claro que no es solo actitud. Debemos aprender a escucharlo con atención. Y sobre todo permitirle el tiempo necesario para sanarse.

    Hace poquito que mi glándula tiroidea trabaja menos y me siento suuper cansada. En vez de tomar varios cafés/matchas al día, me permito una siesta de media hora, hacer cardio y alimentarme bien. Cuando no me cuido, paso unos días echa polvo, así que vuelvo a retomar estos hábitos porque a mi cuerpo le sientan de cine.

    Me alegro que estés mejor y hayas vuelto 🙏

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